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El término HUMANIDADES es el nombre genérico que se le da al conjunto de disciplinas que tradicionalmente conforman lo que también se conoce como las Artes Liberales. Estas disciplinas son: Arte, Filosofía, Historia, Lenguas, Literatura, Música y Teatro. Por su naturaleza, el Departamento de Humanidades es, pues, de carácter interdisciplinario. Esto significa que cada una de sus disciplinas tiene, a su vez, una “historia particular” y una singular manera de concebir y hacer ver lo que son las HUMANIDADES. Sin embargo, ni el carácter interdisciplinario ni el espíritu pluralista implican una mera amalgama de ejercicios académicos o puntos de vista diversos. Por el contrario, las Humanidades están arraigadas en una herencia antigua que de hecho, ha consolidado, no sólo su carácter, sino también, el concepto de educación. Por esta razón, la antigüedad no es para las Humanidades ni una categoría histórica abstracta, ni una mera clasificación del pasado. Lo antiguo es un marco de referencia vital expuesto a la libre justificación del presente y del mundo contemporáneo. La herencia antigua no es ni más ni menos que la sabiduría enriquecida y transformada de los más remotos antepasados de la especie humana. Pero las Humanidades también están arraigadas en una herencia moderna, que le confiere su ímpetu crítico. La herencia crítica de las Humanidades lleva al conjunto de sus disciplinas a cuestionar su propio carácter y el contexto académico y socio-político en el que se desempeñan sus funciones. Al mismo tiempo, la modernidad de las Humanidades implica la polémica y el debate en el seno de sus propias disciplinas, así como el auto-cuestionamiento de los supuestos humanísticos. En la actualidad, a las ciencias sociales y a las humanidades les corresponde cumplir un papel relevante en el contexto de la sociedad del conocimiento, no sólo porque, en sí mismas, son fuentes de conocimiento académicamente relevante y socialmente significativo, sino también por su contribución a definir y orientar estrategias de cambio, en la participación ciudadana, en la opinión pública informada y en la democratización del sistema político y de la sociedad. La responsabilidad de los científicos sociales y los humanistas en el escenario de la sociedad del conocimiento no se limita entonces al desempeño de una función de producción y diseminación de conocimientos especializados sino que, al mismo tiempo, comporta compromisos éticos con los principales valores del interés público. De no menor importancia resulta la contribución del conocimiento social y humanístico en el cultivo de las disciplinas intelectuales que preparan al sujeto para enfrentar los retos de la vida contemporánea. La formación de capacidades de pensamiento complejo y crítico, así como de valores y compromisos con la realidad social y la diversidad humana, son tareas en que las disciplinas del área desempeñan un papel muy significativo a través de su función docente y mediante la divulgación de resultados de las investigaciones que se realizan. Nuestra labor debe concentrarse en la investigación constante y en el desarrollo de estrategias para motivar el interés por la discusión entre nuestro alumnado; y para ello, debemos dar el ejemplo promoviendo actividades académicas donde nosotros mismos seamos los protagonistas del debate.
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